Aunque el carácter de la región sea definitivamente
agrícola, la extracción de la sal demora la principal actividad comercial de la
parroquia. Lamentablemente las minas se encontraban sobre las tierras de los Cordovez.
Éstos escogían a los que trabajarían en las minas y exigían una parte de sal como pago
al derecho de explotación.
Al comienzo de los años 70s, la ley del Ministerio de Agricultura, brindó a los
salineros, la oportunidad de apoderarse de las ninas de sal. Una parte de esta ley
estípula que "el estado es propietario de todos los recursos naturales y solamente
él puede escoger a que grupo darle esas tierras para su explotación" Inspirados por
un padre salesiano, P. Antonio Polo, los parroquianos deciden crear La Cooperativa Salinas
con el propósito de formar una entidad jurídica capaz de apoderarse de los derechos de
explotación de las minas de sal. En 1971 el Estado Ecuatoriano reconoce la propiedad
legal de las minas a la Cooperativa Salinas en detrimento de la familia Cordovez.
De esta manera, uniéndose en favor de una causa común, los salineros dieron el primer
paso que más tarde les permitiría salir del feudalismo agrario para lanzarse sobre
nuevos caminos del desarrollo comunitario.
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