Etapa 12

FRANÇAIS

Sábado 29 (Sahagún - León)

Me fui antes del amanecer (mala idea en bicicleta), y sucedió un pequeño incidente que no mencionaría si no hubiese tenido testigos, porque me avergüenza un poco.

Estoy pedaleando sobre el camino de andar, muy rocoso (entre Sahagún y Bercianos, no hay otra alternativa: es eso o la autovía); ya he hecho más de 8 km cuando un peregrino me pregunta: " Did you lose your bags? " No he perdido las alforjas, las he olvidado a la puerta del albergue de Sahagún... Debo volver atrás, lo que añade 17 km a los 65 previstos... Si hubiese tomado una carretera, tal vez me hubiera dado cuenta de la diferencia en el esfuerzo, pero si no, seguro que ningún conductor se hubiera parado para preguntarme " Pero señora, donde están sus alforjas ? "

Unos kilómetros después, me doy cuenta que el cambio de velocidades de atrás no responde. La cadena está bloqueada al nivel del piñón más grande (es mejor así, para subir las cuestas). Lo que significa que me quedan dos velocidades de las 25 que tengo normalmente. Llego a Mansilla de las Mulas antes de las 13 h 30, hora fatídica de cierre los sábados, pero en la tienda de bicis me dicen que no pueden hacer nada por mí; me da la dirección de una tienda en León. Tengo que hacer 20 kilómetros más.

Todo está cerrado en León, debo resignarme a esperar hasta el lunes. Para la primera noche, voy al albergue de las benedictinas (convento de las Carbajalas), más céntrico que el otro. Las hospitaleras, Charo y Carla (que vuelve a Brasil dentro de pocos días) me reciben calurosamente. En el dormitorio, estamos como sardinas, las literas están más cerca que en todos los otros refugios que he visto. Pero aparte de eso, el lugar, la acogida, la limpieza, los tendederos para la ropa, el ambiente, la bendición de los peregrinos, todo está impecable. Y la Plaza del Grano, donde está situado, es uno de los lugares más encantadores de la ciudad, como si estuviésemos en una aldea.

Charo y Carla

Como debo quedarme otras dos noches, decido reservar enseguida una habitación. Elijo un hotel de tres estrellas a dos minutos de la catedral.

Después, no me queda otra cosa que visitar la encantadora ciudad de León, con su " catedral sin muros " (" León has more glass, and less stone, than any other cathedral in Spain "). Parte de las vidrieras son de forma vegetal o geométrica, parecen muy modernas. Visita guiada al museo de la catedral, demasiado rápida para mi gusto; me llamaron la atención: un inmenso arquetón mudéjar (3m x 4m) formado de una multitud de paneles tallados, todos diferentes; un Santiago que parece un dandi; una larga colección de textiles y vestidos de culto más hermosos los unos que los otros.

Catedral de León
Fiestas de San Froilán
Pórtico del monasterio de las benedictinas

Llamo a mi Lidia (sobrina de mi ex-marido) en Lugo; ella y su marido vendrán a pasar la tarde de mañana conmigo.

Domingo 30 (León)

Hay que dejar el albergue de las Carbajalas a las 7:30, antes del amanecer. Charo me permite dejar la bici en el patio hasta que pueda entrar en el hotel. Me instalo en la Plaza del Grano, al lado de la fuente, aprovechando la tranquilidad para poner al día mis notas y preparar el resto del viaje a la luz de las farolas.

Este domingo, es la fiesta del patrón de León, san Froilán. Los pueblos de los alrededores participan en el desfile de carretas tiradas por burros o vacas. No me da la impresión de algo turístico, parece une tradición vivida con placer y alegría.

A las 11 llegan Lidia, que es médico, y Julio, que es arquitecto. Damos la vuelta al casco antiguo, nos enseñamos mutuamente nuestros rincones preferidos, a pesar del bullicio causado por las fiestas, y vamos a comer a un restaurante a unos kilómetros de la ciudad, El Cercao. Los embutidos y las chuletas de cordero son excelentes, pero lo que distingue más este lugar es que está ubicado dentro de unas cuevas cavadas en la arcilla, que sirvieron de bodegas. Las paredes son duras -para cavar una hornacina hay que utilizar una taladradora- pero si se le echa agua, ¡la pared se derrite!

Lunes primero de octubre (León)

Lo que hice hoy fue llevar la bici a la tienda. La buena noticia es que me la reparan hoy y podré recogerla a las 19; la mala, es que hay que cambiar la palanca y me va a costar 25.000 pesetas.

Leyendo los mensajes del foro de discusión en un cíber, veo que un miembro francés, Pierre Giraud, acaba de llegar en el refugio de las Carbajalas para trabajar como hospitalero durante dos semanas. Voy a visitarlo y me divierto viendo como este neófito aprende su nuevo oficio. Cuando me dispongo a partir, después de una larga e interesante conversación, me regala un CD-ROM con fotos muy bellas que ha tomado del Camino. Mil gracias, Pierre! Utilicé algunas de sus fotos más adelante, en tramos donde yo no había sacado ninguna.

El resto del día, ando por toda la ciudad vieja, visito el museo de San Isidoro y vuelvo a ver el Parador San Marcos, donde había pernoctado en el 1969 durante mi luna de miel! Logro convencer el portero que me deje entrar dos minutos, aunque sea totalmente prohibido para los asquerosos de mi especie que no se alojan ahí (los precios han subido de 1.000 a 20.000 pesetas desde entonces…) Salí con lágrimas en los ojos.
Algo curioso, como Leo Ridano de Buenos Aires, tengo una sensación rara cuando veo otros peregrinos caminando; es como si ya no fuera una de los suyos, como si me hubiera transformado instantaneamente en una vulgar turista. (¿Y cual es la diferencia?)

Santiago frente al parador San Marcos

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