Etapa 14FRANÇAISMiércoles 3, Rabanal - Villafranca - Villadecanes
La bajada, de 15 km, es embriagadora, aparte del tramo de adoquinados en El Acebo, imposible de hacer en bici y muy difícil a pie con calzado de ciclista. Me detengo en Molinaseca, para admirar mis primeros castaños, enormes, y disfruto de las variadas tonalidades de verde del Bierzo. El Bierzo es un como una palangana de 60 a 70 km de diámetro, cercada de altas montañas, que tiene un microclima muy suave y donde crecen árboles frutales - melocotoneros, cerezos - inhabituales a esta latitud.
En Ponferrada visito el castillo medieval construido por los Templarios sobre las ruinas de un fuerte visigodo. Según Gitlitz y Davidson, hay que tratar de imaginar "these vast open spaces as a bustling castle-city, full of the clanking of blacksmiths, the shouts of young knights practicing at arms, the smells of the stables, the laundry flapping in the breeze, the giggles of the serving girls, and all of the colorful chaos and stench of a medieval castle in prime condition". Llegando a Villafranca, voy al albergue de Jesús Jato, otra leyenda del Camino, que se ocupa de los peregrinos desde hace años con su familia. No sé por qué, estoy esperando ver un santo con voz suave (había visto una foto de él con larga barba blanca, me parece, o lo habré soñado?), pero es un personaje dinámico, emprendedor, que habla fuerte y sabe lo que quiere. Le explico que no voy a pernoctar en su albergue, solo quiero que me selle la credencial y me explique como ir a Villadecanes (unos cinco kilómetros apenas de ahí, pero del otro lado de la nueve autopista). Creo que he picado su curiosidad, porque me dice que tiene que ir a Cababelos a por cemento y me ofrece llevarme a Villadecanes!
En Villadecanes voy a visitar a mi suegra (madre de mi ex-marido), que no he visto en diez años. Estoy dos noches con ella, ando por las viñas, miro a las familias vendimiando, me enseñan como se hace el vino, lo pruebo directamente de la cuba, pruebo también varios aguardientes Un paréntesis de pura felicidad. Refugio de Jesús de Jato- Foto Pierre Giraud |