Etapa 3

FRANÇAIS

Martes 18 (Artieda - Monreal)

Con la diferencia horaria, tardo horas en dormirme, como la noche anterior, pero me siento reposada al levantarme.

Visito el castillo de Javier, donde nació san Francisco Javier. Aprendo muchas cosas sobre él y sobre todo sobre la vida cotidiana en un castillo medieval.

En Sangüesa, me sellan en el albergue, y veo por fuera la iglesia Santa Maria la Real . Está cerrada, pero no tiene importancia, porque paso una hora contemplando el pórtico, descrito amorosamente en mi biblia, " The Piligrimage Road to Santiago: the Complete Cultural Handbook " (de Gitlitz y Davidson, una pareja que enseña los estudios hispánicos en la University of Rhode Island). También hay casas de aspecto raro, con sus aleros increíblemente adornados. Empiezo a entender porque Ales nos anima a llevar gemelos, y no es la última vez que los echaré de menos.

Puente medieval de Monreal

A partir de Sangüesa, debo luchar otra vez contra el viento. Siento un pequeño dolor en la rodilla, por primera vez desde el miedo que tuve hace más de un año. Si los cartílagos se deterioran, ya es para el resto de la vida.

Debo dormir en Monreal, aunque no hay albergue, porque el próximo queda demasiado lejos. Solo hay un pequeño hotel. En el bar, discuto una hora con un ciclista inglés, ex-capitán de barco, que llegó a San Sebastián y que está haciendo los Pirineos en sentido contrario (y con el viento en la espalda)…

Monreal tiene como una " atracción " un puente medieval, pero el pueblo es bonito. Respira la prosperidad: casi todas las casas, de piedra, son renovadas.

PRÓXIMA ETAPA