Etapa 9

FRANÇAIS

Martes 25 (Belorado - Burgos)

A partir de Belorado, se sube sin parar durante unos veinte kilómetros, hasta pasado Villafranca Montes de Oca. Subo muy lentamente, sin sufrir y sin hacerme daño. El viento viene de lado desde hace unos días, lo que me facilita las cosas.

Es un día embriagador: voy en la neblina durante kilómetros, casi sin tráfico, rodeada de un paisaje salvaje, en medio de florecitas violetas y pequeños árboles negros y torcidos. Estoy como en otro planeta.

San Juan de Ortega

Hago un desvío para ir a San Juan de Ortega, pasando por una de estos pequeños caminos locales que son perfectos para la bici de carretera: paisaje ondulado, asfalto liso, ningun tráfico, pájaros, vistas hermosas… Al fnal, hay la iglesia, el refugio, tres o cuatro casas y un bar, donde me tomo mis dos cafés reglamentarios de las 10 de la mañana, en compañia del mozo… Este lugar perdido, mágico, es famoso por el cura y la sopa de ajo que prepara todas las noches para los peregrinos. Pero me han dicho que el cura está enfermo y se interrumpió la tradición. Visito la iglesia, con su mausoleo muy ornamentado. Tomo otra vez la ruta paradisíaca para volver a la nacional.

Llegando a Burgos por el parque industrial, pido indicaciones a dos viejecitos que están admirando un camión que ha volcado de modo espectacular. Decididamente, soy fascinante para los viejecitos españoles: no tienen gran cosa que hacer, y ven llegar a alguien que parece bajar del planeta Marte, toda vestida de ciclista, y que les hace preguntas en un castellano que pueden comprender… Me explican largamente por dónde pasar, lo que hay que visitar, en qué hotel alojarme, etc. Mucho mejor que la oficina de turismo.

El albergue se encuentra al otro lado de la ciudad, a la salida, y no te puedes quedar más de una noche. Y yo quiero pasar dos días para visitar Burgos sin prisa y prefiero dormir en el centro. Encuentro el hotel ideal (el hotel Norte y Londres): está a medio camino de la catedral y de la estatua del Cid y el personal es muy amable. Con mi casco en la cabeza, digo al joven y guapo recepcionista que estoy buscando un hotel que se ocupe bien de mi montura… Me hace una gran sonrisa y me indica enseguida donde puedo dejar la bici, en un cuchitril detrás de la recepción.

Catedral de Burgos

Por la tarde, doy una primera vuelta a la catedral, inmensa, con tesoros innumerables. Me pregunto como el maestro de obra puede imaginar por antelación una cosa tan desmesurada, tener une visión de la obra entera…

Miércoles 26 (Burgos)

¡Estoy enamorada de Burgos! Esta mañana, di un paseo por toda la parte antigua, visité San Nicolas de Bari y el museo del Retablo. Si, como dice la gente de aquí, el clima de Burgos es " nueve meses de invierno y tres meses de infierno ", no sé en qué mes estamos, porque el día es ideal.

Por la tarde, vuelvo a la catedral, y esta vez pago el billete que deja entrar en las capillas. Subyugada, paso una hora en la Capilla de los Condestables, de la cual Gitlitz y Davidson dicen : " This chapel is one of Europe's great treasures, a schoolbook of the transition from Gothic to Renaissance styles, and almost in itself justifies a visit to Burgos (...). The chapel contains more major art works than do most museums. "

Voy a salir de la capilla cuando me cruzo con un grupo de portugueses que sigue un guía. Me junto a ellos y paso otra media hora en la capilla, colmada de tanta belleza y armonía.

 

Santiago en el museo de la catedral

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