¿Por qué?

FRANÇAIS

¿Por qué me enganchó el Camino? Podría dar varias explicaciones, pero todas construidas después, para justificar un flechazo profundamente inexplicable. Sabía desde mis cursos de historia en el colegio que este peregrinaje había existido en el medievo. No supe hasta hace dos años que estaba nuevamente de moda : mi curiosidad me hizo pulsar un botón en el sitio Web del periódico madrileño El País, fui transportada en este universo que ignoraba por completo : la versión contemporánea del camino de Santiago. Hace diez años, hace cinco años, hubiera dicho Ah, que interesante. C'est arrivé au bon moment. Il y a 10 ans, cinq ans, j'aurais dit ah bon? Pero el momento era oportuno, parece, porque durante cerca de dos años, y casi a pesar mío, todos mis pensamientos que no eran dedicados a la familia, los amigos, el trabajo y la vida cotidiana, fueron dirigidas a la posibilidad loca de hacer este viaje, hacia la preparación de este viaje. Todas mis lecturas eran sobre Compostela. Flechazo, enganche, llamada…

Así que no puedo decir por qué me enganchó. Pero las explicaciones que encontré después giran alrededor de lo siguiente, en desorden : hablo español y adoré mi estancia de 18 meses en España hace casi 30 años; acababa de descubrir de nuevo los encantos de la bici, después de haberla desatendido cuando tuve mi hija; soy una persona esencialmente solitaria y solo en la Europa occidental me hubiera atrevido a realizar este proyecto sola; no soy creyente pero fui criada en la religión católica y no reniego de mis raíces, que se expresan por una gran riqueza artística; las ganas de evadirme (un tiempo) de la vida cotidiana me atormentaban; los relatos, las anécdotas, las explicaciones históricas y otros entusismos que encontraba en los dos foros en los que participaba estimularon mi apetito durante estos meses de preparación.

Por qué en bici?

Decidí hacerlo en bici por dos razones, una positiva : me encanta andar en bici, la otra negativa : tengo un problema en el pie que no me permite por el momento hacer largas caminatas de varios días. Pero quedé enganchada y espero hacerlo de nuevo a pie, hacia el 2006. Quizá desde Granada esta vez.

La mayoría de los ciclistas hacen el Camino en BTT. Yo escogí una bici de cicloturismo, con la cual casi nunca podía seguir el camino de andar. Sea como sea, fue una experiencia inolvidable, embriagadora, loca, maravillosa, y no me arrepiento de mi decisión, y de todas formas lo volveré a hacer a pie. Es verdad que tuve que tomar las nacionales, pero todas tienen un arcén ancho y cómodo, y los camiones no me parecieron tan terribles como me dijeron. Las rutas comarcales son agradables y casi sin tránsito.

El placer de circular sobre asfalto, es el placer de deslizarse, por así decirlo, de coger un ritmo que se impone por sí mismo y abandonarse en cuerpo y espíritu. Durante una hora o dos, las ideas vagabundean, las ondas cerebrales se calman, los músculos se fortalecen, los pulmones se llenan, los ojos se atiborran de cielos, monumentos, paisajes montañosos, árboles y flores. El ritmo apacigua el cuerpo entero… Los problemas, las preguntas, los deseos toman su verdadero lugar, su verdadera perspectiva.

¿Y la soledad?

Primero, hablé con mucha gente, conocí varias personas entrañables, sentí la complicidad (instantánea pero duradero) que el Camino engendra. No tanta gente como si lo hubiera hecho a pie. Pero aunque me encantaron los encuentros que hice y que me quedarán siempre en la memoria, lo que necesitaba era otra cosa : una cura de soledad, una conversación a solas conmigo mismo. Me jubilaré dentro de cinco a diez años; mi hija, a los 16 años, es cada día más autónoma; me hacía falta un tiempo para imaginarme viviendo otras cosas, con nuevos intereses sustituyéndose a los de la profesión y de la vida de madre…

Estoy realmente de vuelta? Creo que escribiendo estas últimas líneas, le estoy poniendo un punto final, dos meses despues de mi retorno. Pero siento que el cordón umbilical se ha estirado pero no está roto aún. ¿Mi peregrinaje habrá sido un parto, un renacimiento? Quizá lo sabré un día.